36 años del Golpe ” no olvidemos nunca” tengamos MEMORIA. 36 años del autodenominado proceso de reorganización Nacional.Dictadura Militar y Genocida nunca mas!


El Terrorismo de Estado que se impuso durante la última Dictadura Militar sistematizó la represión, hasta ese momento en manos de grupos paramilitares y parapoliciales, centralizando la planificación represiva y ejerciendo el control de la misma desde la estructura orgánica de las Fuerzas Armadas y de seguridad.
Dejo un saldo de 30.000 desaparecidos
300.000 exiliados
milles de cientificos e intelectuales que nunca volvieron
medios de comunicacion clausurados
abolicion de todas ls libertades politicas, de los sindicatos, los partidos politicos, y todo porque o para que??:

Les Dejo un articulo de Ana María Careaga
Directora Ejecutiva del IEM
El 24 de marzo de 1976 –se cumplen hoy
35 años- se instaló en nuestro país la Dictadura
más sangrienta que habría de conocer
la historia argentina, con un saldo de muerte
y desaparición sin precedentes, por su
magnitud y sus características.
Esa dictadura institucionalizó la represión,
hasta entonces en manos de grupos
parapoliciales y paramilitares, instalando
el Terrorismo de Estado, y llevando adelante
una metodología represiva que, amparándose
en los secuestros, la tortura, el
funcionamiento de más de 500 campos de
concentración, el robo de bebés y otros delitos
aberrantes, desapareció treinta mil
personas.
Casi una generación. Jóvenes que, en el
marco de un contexto de lucha regional e
internacional, aspiraban a construir un
mundo mejor.
La represión no reparó en fronteras a la
hora de defender los intereses de los poderosos:
mediante el llamado Plan Cóndor se
coordinó y sistematizó la captura e intercambio
de prisioneros entre las Dictaduras
de los diferentes países del Cono Sur, impulsadas
y avaladas por los Estados Unidos.
Hoy, 31 años después de aquella oscura
y larga noche, sus consecuencias perduran
instaladas traumáticamente en nuestra historia.
Aquel genocidio, que tuvo como objetivo
crear la condición de posibilidad para
instalar un modelo de hambre y exclusión
que es el que posteriormente habría de someter
a sectores mayoritarios de la población
a la más absoluta miseria, reactualiza
de manera siniestra la figura de la desaparición
en la del excluido del sistema.
Asimismo, el trauma y el horror de la desaparición
tuvo su correlato en el plano de la
dominación y la hegemonía cultural. Y numerosos
sectores de la población vieron cercenados
y vulnerados sus más elementales
derechos. La Dictadura, que persiguió a trabajadores,
docentes, artistas y profesionales
de las más diversas disciplinas, apuntó no
sólo a su desaparición física sino –con ellaa
la destrucción de distintas expresiones de
lucha sociales, políticas, educativas, culturales,
dejando profundas consecuencias en el
campo económico, político, social y cultural.
El Instituto Espacio para la Memoria dice
en su Documento Fundacional: “… La necesidad
de avanzar hacia un país diferente, sustentado
en la justicia y la solidaridad, nos obliga
a ejercitar la memoria, apropiándonos críticamente
del pasado para alumbrar el presente
hacia la construcción del futuro… La experiencia
del Terrorismo de Estado dejó graves secuelas
en la sociedad argentina, en su imaginario
colectivo, en sus prácticas políticas, sociales y
culturales y en las formas de pensar su pasado y
de pensarse a sí misma… La dictadura militar
instaurada en la Argentina el 24 de marzo de
1976, como parte de una estrategia global para
América Latina, implementó un régimen represivo
que por su naturaleza, dimensión y modalidades
no tiene precedentes en la historia nacional.
Sin embargo, no fue una irrupción intempestiva.
La cultura política argentina reconoce
tradiciones y prácticas autoritarias y represivas
en la permanente alternancia de dictaduras
militares y democracias restringidas durante
gran parte del siglo XX. El régimen implementado
entre 1976 y 1983 no fue algo ajeno a la sociedad
argentina, sino parte de su trama…”
Frente a la persecución y el terror, muchos
fueron los sectores que a lo largo de
estos años se han ido incorporando a la lucha.
La denodada resistencia y la inclaudicable
consecuencia de los organismos de derechos
humanos, que construyeron diferentes
alternativas frente al horror, muchas veces
desde la desigualdad de recursos más
elemental, fue enriqueciéndose desde otros
sectores que sumaron su compromiso y su
acción a aquel que en un primer momento
encarnaron las Madres, las Abuelas, los Familiares,
luego los Hijos, los Hermanos, impulsados

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