DICTADURA MILITAR

EL PROCESO DE REORGANIZACIÓN NACIONAL (1976/83)

El 24 de Marzo de 1976 la Junta Militar formada por los tres comandantes en jefe: del ejercito, Jorge Rafael Videla; de la armada, Emilio E. Massera; y de la Fuerza Aérea, Orlando R. Agosti, asumió la conducción del Estado.

Los comandantes generales dieron a conocer al país los documentos institucionales básicos: La Proclama; El Acta fijando el propósito y los Objetivos Básicos para el proceso de Reorganización Nacional;  Las Bases para la intervención de las Fuerzas Armadas en el proceso Nacional y El Estatuto.

En la Proclama se exponían los motivos por los cuales las Fuerzas Armadas asumían el poder:

    “Agotadas todas las instancias del mecanismo constitucional superada la posibilidad de rectificaciones dentro del marco de las instituciones y demostrada en forma irrefutable la imposibilidad de la recuperación del proceso por sus vías naturales, llega a su termino una situación que agravia a la Nación y compromete su futuro……las Fuerzas Armadas en cumplimiento de una obligación irrenunciable- han asumido la conducción del Estado…. Esta decisión persigue el propósito de terminar con el desgobierno, la corrupción y el flagelo subversivo, y solo esta dirigida contra quienes han delinquido o cometido abusos de poder. Es una decisión por la Patria y no supone, por lo tanto, discriminaciones contra ninguna militancia cívica ni sector social alguno. Rechaza, por consiguiente, la acción disociadora de todos los extremismos y el efecto corruptor de cualquier demagogia…. A partir de este momento, la responsabilidad asumida impone el ejercicio severo de la autoridad para erradicar definitivamente los vicios que afectan al país”.

A partir de allí se mantuvo el estado de sitio decretado por el gobierno depuesto (este régimen de excepción previsto por la Constitución Nacional en su art. 23 había sido declarado durante la presidencia de Martínez de Perón a partir del 6 de noviembre de 1974 y prorrogado en octubre de 1975 por eso ante la irrupción militar el país vivía bajo estado de sitio y los militares no lo declararon  solamente reglamentaron la opción para salir del país), se disolvió al Congreso, se intervino a las provincias y a las municipalidades, fue reemplazada la Corte Suprema de Justicia de la Nación, se suspendió la actividad política y la gremial y se intervino la CGT. (Confederación General del Trabajo) y la CGE (Confederación General de Empresarios).

En el Acta se fijo el propósito y objetivos del proceso que  consistían en asegurar la instauración de una democracia republicana, representativa y federal, adecuada a la realidad y exigencias de solución y progreso del pueblo argentino por medio de la moralización de la Nación, la eliminación de la subversión y la promoción del desarrollo económico.

Mediante el Estatuto se determinaba que La Junta  era el órgano supremo de la Nación, con facultad para designar y remover al presidente y a los miembros de la Corte Suprema de Justicia, asimismo se reservaba el ejercicio de algunas facultades del Poder Legislativo y Ejecutivo, las restantes facultades de estos poderes correspondían al presidente.

Por sus artículos 5 y 8 se creo la Comisión de asesoramiento legislativo  integrada por nueve oficiales superiores, designados a razón de tres por cada una de las armas, algunas de sus funciones eran: ejercer facultades de asesoramiento legislativo en representación de las Fuerzas Armadas; asesorar al PEN  llevándole la interpretación del pensamiento militar respecto de asuntos trascendentes: intervenir en la formación y sanción de las leyes; solicitar la concurrencia de ministros y secretarios de Estado o sus representantes al seno de la comisión para información, asesoramiento y otros efectos.  También  el Estatuto proveía todo lo concerniente a los gobiernos provinciales: se declararon caducos los mandatos de los gobernadores y vicegobernadores y en su articulo 12 estableció que el Poder Ejecutivo de la Nación: …”designara a los gobernadores previo acuerdo de la Junta Militar…”

El día 26 de Marzo la Junta designo presidente al comandante en jefe del Ejercito Jorge Rafael Videla quien asumió el cargo el día 29 de Marzo. El primer gabinete quedo compuesto por: Harguindeguy en Interior, Guzzetti en Relaciones Exteriores Julio Gómez en Justicia, Klix en Defensa Nacional, Bruera en Cultura y Educación, Linedo en Trabajo, Julio Bardi en Bienestar Social y José A. Martínez de Hoz en Economía.

Con excepción de los ministros de Economía y Educación eran todos miembros de las Fuerzas Armadas.

SITUACIÓN ECONÓMICA

Transcurrida una semana del pronunciamiento militar el 2 de Abril del 76 el ministro de Economía José Alfredo Martínez de Hoz expuso su plan económico, denominado Programa de Recuperación, saneamiento y expansión de la economía argentina, el que fue aprobado por la Junta Militar.

Este plan tenia tres objetivos básicos: 1) Lograr el saneamiento monetario y financiero indispensable, como base para la modernización y expansión del aparato productivo del país, en todos sus sectores, lo que garantizara un crecimiento no inflacionario de la economía, 2) acelerar la tasa de crecimiento económico y  3) alcanzar una razonable distribución del ingreso, preservando el nivel de los salarios, en la medida adecuada a la productividad de la economía.

El propósito de saneamiento económico y de las finanzas públicas y el reemplazo de la economía de especulación por una economía de producción tenía su fundamento en las siguientes políticas:

a)      Política presupuestaria: en este aspecto debían alcanzarse tres objetivos. En primer lugar reducir el gasto fiscal a través de la nacionalización de la Administración central, la eliminación del déficit de las empresas estatales, la reducción gradual y eliminación del aporte federal para cubrir los déficit de los presupuestos provinciales y una reducción del plan de obras públicas. En segundo lugar se proponía aumentar los ingresos o recursos del Estado y en tercer lugar incrementar la inversión productiva. Para que ello fuera posible, entre otras cosas, debía reestructurarse el sistema impositivo.

b)      Política Cambiaria: En este aspecto busco eliminarse el mercado negro y la tasa oficial de cambios sobrevaluada, estableciendo un tipo de cambio oficial “único y libre”. En la plaza cambiaria se aplicarían de inmediato las siguientes medidas:1- mantenimiento del tipo oficial de cambio de ciento cuarenta pesos por dólar, solamente para las importaciones de combustible y papel diario, 2- ampliación sustancial del mercado libre, 3- transferencia al mercado libre de una parte reciente de las divisas de las exportaciones e importaciones con vista a una paulatina liberación, según lo vayan aconsejando las circunstancias, 4- establecimientos de estímulos selectivos para las exportaciones no tradicionales.

c)      Política Monetaria y Crediticia: respecto de la primera se eliminaría la emisión monetaria a fin de que contribuyese a disminuir el déficit presupuestario, en lo concerniente al sistema crediticio, se proponía otorgar tasas de interés positivas, con el objeto de que el sector privado pudiese contar con las disponibilidades crediticias necesarias para poder invertir y producir. Ello seria posible devolviendo al sistema bancario su flexibilidad y eficiencia.

d)     Política de Comercio Exterior: se promocionaran las exportaciones tradicionales, como las no tradicionales. La política de apertura de nuevos mercados debía continuar, siempre que no se hiciese del comercio una herramienta para penetrar ideologías políticas contrarias al sistema político-constitucional.

e)      Política agropecuaria: para el desarrollo de este sector se habrá de perseguir: el incremento de la producción y de la productividad;  el mejoramiento del nivel de ingresos de la actividad rural;  la modernización de la empresa agraria;  la extensión de las fronteras agropecuarias incorporando tierras improductivas u ociosas y  la resolución de los problemas sociales que se presentan en algunas regiones del interior por problemas de minifundios o por bajos ingresos per capita. Respecto de la comercialización externa de carnes y granos la misma debía estar en manos del sector privado y de las cooperativas aliviando a la vez al Estado de la necesidad de financiar la comercialización de las cosechas.

La Junta Nacional de Carnes y la de Granos conservarían todas sus facultades de control sobre los respectivos comercios.

f)       Política industrial: en este sentido se quería afianzar la industria nacional y estimular su crecimiento en términos de calidad, eficiencia y rentabilidad, promover las industrias básicas con la finalidad de atender al mayor abastecimiento local de productos críticos, apoyar la integración y ampliación de las industrias consideradas de interés nacional, estimular a aquellas que tengan posibilidades de exportación, entre otras.

g)      Política energética:  los objetivos en esta materia eran la provisión de un adecuado suministro eléctrico, el incremento de la producción petrolera para lograr autoabastecimiento, la conservación de la energía y racionalización del consumo y sustitución a largo plazo de algunos combustibles por fuentes de energía renovables

h)     Política de Inversiones extranjeras: la participación directa de capitales extranjeros era fundamental ya que contribuiría a acelerar la tasa de crecimiento.

i)        Política de Ingresos: representaba la  pieza clave para la contención de la inflación, se dejaría sin efecto el régimen de control de precios estableciéndose un régimen de libertad de los mismos, se suprimirían las negociaciones salariales entre sindicatos y empresas, los sueldos serian incrementados por decisión gubernamental en base al crecimiento del costo de vida

Este era el plan económico a implementar por el gobierno militar, quedaba en claro el marcado rasgo liberal, la oposición a la intervención estatal en el mercado y la libre determinación de las variables, de acuerdo, con el libre juego de la oferta y la demanda;  Pero el mismo tuvo como resultado graves consecuencias.

La gran apertura externa, apertura del mercado interno a la competencia exterior, y no de la expansión de la producción local hacia los mercados externos hizo que se produjera un retraso de la producción y consecuentemente un decaimiento de los salarios.

La reforma financiera se centraba en la financiación de las inversiones productivas, a través del ingreso de una masa importante de ahorros que debían penetrar al sistema, para que ello fuera posible las tasas de interés debían mantenerse altas, para poder así atraer al ahorrista y el dólar quedaba retrasado, pero esto produjo un encarecimiento del dinero, un estancamiento en la producción y un crecimiento del mercado de capitales.

No obstante no haberse producido las inversiones pretendidas el ministro continuo con la política, a fines de 1978 apareció una “Tablita de cambios” que contenía un listado mediante el cual el Estado fijaba las devaluaciones futuras del peso respecto del dólar, a través de esto el gobierno asumía el compromiso de mantener una fluctuación controlada del valor de nuestra moneda manteniéndola sobrevaluada, esto favorecía la toma de créditos en el exterior y la colocación de dichos capitales en el sistema financiero argentino donde se pagaban interese elevados; El dólar se mantenía extremadamente bajo. Esto provoco una mayor parálisis en la producción ya que los sectores empresarios optaron por colocar sus capitales a intereses y mermar la producción, paralelamente los créditos se encarecieron produciendo grandes dificultades a quienes habían gestionado créditos para invertir en la producción, llevando a situaciones de endeudamiento y cesación de pagos.

La Plata Dulce: Al mantenerse el dólar con una cotización excesivamente baja, que según los funcionarios del área económica serviría para que la industria argentina pudiera hacer una reconversión tecnológica, al poder modernizar su equipamiento valiéndose de eso dólar barato la realidad mostró otra cosa; una verdadera invasión de productos importados que competían en clara ventaja con la industria nacional, que cada día se achicaba mas y por otra parte una fuga de capitales al exterior canalizados a través de inversiones o depósitos en el extranjero, realizada por los industriales mientras que la clase media se dedicaba al turismo en el exterior desde los países limítrofes hasta Europa y Estados Unidos aprovechando estos viajes para venir cargados de  artículos suntuarios. Todos disfrutaban de los que se dio en llamar “el reinado de la plata dulce”

Pero también ocurrió algo mas grave aprovechando la famosa tablita cambiaria que establecía a largo plazo cual iba a ser la fluctuación de la divisa norteamericana en nuestro mercado financiero aparecieron los llamados “capitales golondrinas”; Estos valiéndose de la coyuntura favorable de la política económica traían capitales foráneos que transformaban en moneda nacional, lejos de invertirlos en la industria o el comercio aprovechaban el alto costo del dinero argentino para depositarlo a plazo fijo durante un tiempo determinado, Luego nuevamente lo convertían en moneda extranjera y volvían a su país de origen con una suculenta ganancia.

En el comercio exterior hubo una falta total de control, lo que dio lugar al nacimiento de contabilidades diferentes para la misma operación de exportación e importación. Todo esto incremento la deuda externa.

Los aranceles aduaneros fueron rebajados, lo que también produjo la entrada de bienes suntuarios, en lugar de insumos necesarios para la industria y producción.

En marzo de 1980 fue liquidado el Banco de Intercambio Regional (BIR), ante ello los ahorristas comenzaron a retirar sus capitales produciendo en el sistema financiero una situación de iliquidez, muchos bancos quedaron en rojo y el Banco Central tuvo que recurrir en auxilio de ellos, el cierre del BIR fue seguido por muchos bancos mas.

Esta política desarrollada muy esquemáticamente dio por resultado una fuerte retracción de la economía, una ausencia de incentivos para invertir en actividades productivas, una creciente ola de desempleo, grandes dificultades en la balanza de pagos, un incremento del gasto publico y un acrecentamiento de la inflación y de la deuda externa, que a principios de 1976 llegaba a los 8000 millones de dólares y se quintuplico.

Además de la desarticulación de las bases de la economía industrial  este periodo de “reorganización” tuvo expresiones concretas de represión política y social así como también un ejercicio autoritario del poder. La represión ilegal que tuvo su apogeo entre 1976 y 1978 fue uno de los rasgos básicos del gobierno militar, la ilegalidad no fue tal solo por haber sido llevada a cabo por un gobierno de facto sino porque  incluso se violo la legalidad establecida por ese gobierno. La represión, cuidadosamente planeada, organizada y dirigida por los más altos niveles de decisión política y militar, fue al mismo tiempo clandestina, sus destinatarios no fueron exclusivamente los integrantes de las organizaciones guerrilleras comprometidos con la lucha armada, sino que se extendió a un conjunto de actores sociales y políticos sin vinculación directa con las organizaciones guerrilleras.

El decreto Nº 6 de la Junta militar suspendió “la actividad política y los partidos políticos en jurisdicción nacional, provincial y municipal”. La ley 21261 dispuso “transitoriamente” la suspensión del derecho de huelga, como así también el de toda otra medida de fuerza, paro, interrupción o disminución del trabajo o su desempeño en condiciones que de cualquier manera puedan afectar la producción, tanto por parte de trabajadores como de empresarios y de sus respectivas organizaciones o asociaciones.

Las modalidades clandestina de represión incluyeron el secuestro y la detención en centros clandestinos, la tortura y en la mayoría de los casos la ejecución. La junta Militar implanto la pena de muerte, mediante la ley 21.338 que introducía reformas al Código Penal, se determino además que esta seria cumplida por fusilamiento y ejecutada en el lugar y por las fuerzas que el Poder Ejecutivo designara, dentro de las cuarenta y ocho horas de encontrarse firme la sentencia, salvo aplazamiento, que aquel dispusiera por un plazo no mayor de diez días.

El gobierno de proceso dicto una serie de leyes sobre seguridad nacional tendientes a crear un régimen legal más claro preciso y severo como uno de los modos de combatir la subversión. La nueva norma de facto elevo los montos de las sanciones y tipifico otros delitos, no contemplados en la legislación anterior.

También se limito la libertad de prensa, salvo escasas excepciones se procedió a la prohibición de la impresión y circulación de diarios, publicaciones, libros y revistas llegando incluso a la clausura de sus locales, Así como también fue prohibida la distribución, venta y circulación de ejemplares, secuestrándoselos y del ingreso al país de algunas publicaciones. La censura y el control abusivo de las manifestaciones culturales abarco no solo a los medios  de comunicación escritos, orales y visuales sino que también actuó sobre el cine, el teatro, la canción popular y la literatura.

Otra de las medidas del gobierno de facto fue la limitación a la libertad de cultos se prohibió la actividad de la asociación religiosa Testigo de Jehová entre otras por sostener principios contrarios a la nacionalidad, a instituciones básicas del Estado y a preceptos fundamentales de su legislación.

A mediados de 1979 el tema de los desaparecidos seguía preocupando a las autoridades, que constantemente recibían denuncias y pedidos de los familiares buscando una solución y presiones desde el exterior que buscaban respuestas sobre el tema.

El 6 de septiembre de 1979 el gobierno sanciono y promulgo la ley 22.068 que declaraba el fallecimiento presunto de las personas cuya desaparición hubiese sido fehacientemente denunciada, entre el 6 de noviembre de 1974 y el 6 de septiembre de 1979. Con esta ley el gobierno trato de poner un final al tema, cosa que no fue aceptada por los familiares de los desaparecidos ni por la propia iglesia. Esta medida desprestigio mas aun al gobierno argentino, la respuesta internacional fue de un total repudio.

Situación Internacional: El litigio con Chile por el canal de Beagle fue uno de los dos hechos de la política exterior argentina que más conmociono en este periodo.

Gracias a una mediación papal se logro evitar un enfrentamiento armado entre los dos países vecinos por la no aceptación de la Argentina al laudo de la Corte arbitral (la cual  por decisión unánime  otorgaba la posesión de las islas Picton, Lennox y Nueva a Chile, noticia que fue recibida con desagrado por casi todos los sectores del gobierno)

PRESIDENCIA DE VIOLA

En agosto de 1978, Viola asume como Comandante en Jefe del Ejército y Videla pasó a retiro. El 3 de octubre la Junta Militar lo designa como presidente de la República Argentina. Sin embargo su designación trajo como consecuencia pujas en el poder, ya que para muchos, Massera, era el gran candidato para ocupar la presidencia.

Así fue como, se inicia la segunda etapa del “Proceso de Reorganización Nacional” que se caracteriza por un creciente deterioro de la situación económica y política. El nuevo jefe de Estado reestructuro el equipo gubernamental, designando en la cartera de Economía a Lorenzo Sigaut, la designación abría nuevas expectativas en torno a la ruptura del plan económico seguido por Martínez de Hoz. El 1 de Abril Sigaut anuncio una serie de medidas que tendían a corregir las políticas aplicadas por su antecesor. En primer lugar busco equiparar el tipo de cambio, devaluando el peso en un 30% a la vez que derogo la tablita de cambio. Además incremento las tarifas de los servicios públicos y los aranceles de exportación. Resolvió congelar el gasto público, a través de una reducción de las obras estatales, incremento los impuestos a los bienes suntuarios y la tasa de importación.

Al devaluar el peso argentino y equipararlo con el dólar, los ahorristas iniciaron la carrera en busca de este ultimo, lo que llevo a que durante 1981 aumentara mas del 30%.

Por su parte la actividad productiva continuaba estancada, la desocupación crecía aceleradamente y la espiral inflacionaria alcanzaba su cima. El gobierno no aportaba solución alguna. Se adoptaron diversas medidas para aliviar la situación de endeudamiento de las empresas que no dieron resultado. Comenzó un periodo de aguda recesion económica que causo quiebras, cierres de fabrica y desocupación.

El valor del dólar se multiplico varias veces en pocos meses. La imagen del presidente se deterioro en poco tiempo

 Había mucha expectativa en torno a la apertura política, y a la participación de los partidos políticos con el fin de consolidar una democracia sólida, estable y moderna.

Sin embargo la puja existente en el seno de las Fuerzas Armadas, mas las apetencias del Comandante Galtieri, aliado a la Armada, fueron los principales motivos que llevaron al desplazamiento del General Viola.  

Como consecuencia de las distintas apetencias políticas, el 22 de diciembre de 1981 asume la presidencia el teniente general Galtieri, por resolución de la junta militar.

La nueva reestructuración del Poder marcaba un Retroceso en el Proceso. Y así fue donde tuvo lugar uno de los acontecimientos bélicos, más trascendentales en la historia de la Argentina: El conflicto de las Islas Malvinas.

 

CONFLICTO CON GRAN BRETAÑA SOBRE LAS ISLAS MALVINAS.

El conflicto bélico con gran Bretaña fue, sin lugar a dudas, uno de los hechos que más repercutió en la historia de nuestras relaciones internacionales durante la década de los 80.

 

SITUACIÓN DEL CONFLICTO DURANTE LA PRIMERA ETAPA DEL PROCESO

Como consecuencia del incidente de “shackleton”, las relaciones británicas – argentinas, se deterioraron notablemente, tanto fue así, que el retiro del embajador argentino de Londres se mantuvo durante varios años.

El golpe militar que desplazó del gobierno a la señora Perón, dio prioridad a la situación política interna, de modo tal que determinadas cuestiones quedaron en segundo plano, o pasaron inadvertidas, motivo por el cual no se conoció la ocupación por efectivos de la armada argentina de la isla Thule  -perteneciente al grupo de las Sándwich del Sur-; sin embargo, dicha situación  provocó protestas formales de la chancillería británica, las cuales fueron desestimadas por el gobierno argentino aduciendo que los ocupantes realizabas expediciones científicas. Esta situación fue tolerada por el gobierno británico con el fin de evitar una factible respuesta militar argentina en caso de querer desalojar a los ocupantes de aquella.

Tanto la armada como el ministro de economía –Martínez de Hoz- eran los que sostenían una posición mas inflexible sobre las negociaciones de paz, por ello este último realizó un viaje a Londres producto del cual trajo una propuesta a fin de evitar nuevos conflictos, ella fue: la posibilidad de desarrollar tareas conjuntas de exploración y explotación de las tareas económicas de las Islas, bajo una administración compartida entre ambos gobierno, pero esto fue desaprobado por los mandatarios argentinos.

Como consecuencia de ello, a mediados de 1977 Gran Bretaña, ante un eventual choque armado, mando un submarino nuclear y dos fragatas misilísticas como fuerza de disuasión.

Durante el primer año del gobierno del “Proceso de Reconstrucción Nacional”, el comandante de la armada  presentó  a sus pares de la Junta Militar una solicitud de fuerza para que se procediera a la recuperación definitiva del archipiélago austral pero como no tenía un proyecto definido el Jefe de Estado Mayor del Ejército solicitó más detalles sobre el plan, a fin de adoptar una solución definitiva, entonces Massera comisionó al almirante Ayala para que lo elaborara. Mas luego la designación de Viola como presidente de la Armada pareció “enfriar” los planes de Galtieri y Anaya sobre el conflicto de las islas.

A fines de 1981 asume al poder Galtieri con apoyo de Anaya y a partir de allí son elaborados los primeros planes para el desembarco de tropas argentinas a Malvinas. Galtieri que había logrado imponer en los Estados Unidos la idea de que Argentina sería el mejor aliado para el presidente Reagan, porque varios aspectos de la política exterior argentina así lo demostraban, se autodenominó como el “niño mimado del poder norteamericano” y dio por seguro el apoyo de Estados Unidos al gobierno argentino en la recuperación de las Malvinas. Pero luego la situación cambio notablemente.

Sin perjuicio de ello, antes de lanzar una invasión, el gobierno argentino intentó una solución diplomática tanto ante las Naciones Unidos como ante la OEA (Organización de los Estados Americanos). Así fue como en 1982 la Argentina presentó ante el gobierno británico una propuesta para agilizar las negociaciones sobre la soberanía. En ella proponía solucionar la cuestión en forma pacífica, definitiva,  rápida y crear una comisión para mantener vigentes las negociaciones, pero los británicos no estaban dispuestos a discutir la soberanía de las islas, motivo por el cual la propuesta fue rechazada.

A fin de 1981, el señor Constantino Davidoff realizó un viaje a las Islas Georgia con el fin de proceder al desmantelamiento de una fábrica ballenera, pero dicho viaje lo realizó sin la autorización de la embajada británica en argentina, lo que derivó en una fuerte protesta británica por afectar la soberanía. Nuevamente en marzo del 1982 un grupo de trabajadores argentinos realizaron un viaje e izaron la bandera argentina, hecho que fue denunciado por un grupo de científicos británicos sosteniendo que su accionar tenía como objetivo la reacción británica y como consecuencia ambos países comenzaron a enviar buques de guerra ante un potencial conflicto armado. Las negociaciones estaban rotas.

 

RECUPERACIÓN DEL TERRITORIO

El día 2 de abril de 1982, las tropas argentinas lograron recuperar las Islas Malvinas implementando una administración a cargo del general Benjamín Menéndez y mas tarde se denominó Puerto Argentino a la capital del Archipiélago, este hecho sorprendente, suscitó un amplio apoyo, la gente se reunió espontáneamente en la Plaza de Mayo. Todas las instituciones de la sociedad manifestaron su adhesión sin reserva.  

Este hecho llevó al presidente Reagan a entrevistarse con Galtieri por encontrarse inquieto por los acontecimientos acaecidos, interviniendo también el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, éste se reunió por primera vez para tratar el tema Malvinas a pedido de Inglaterra, quien argumentó una amenaza del gobierno argentino, lo que provocó que el presidente del consejo invitara a las partes a evitar el uso de la fuerza. Gran Bretaña obtuvo rápidamente la solidaridad de la Comunidad Europea y el apoyo del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que votó una resolución declarando a la Argentina nación agresora y obligando el cese de las hostilidades y el retiro de las tropas.

Muchas fueron las negociaciones que se entablaron ante los organismos internacionales arrojando como resultados resoluciones vinculantes para ambos gobiernos, pero ninguna de ella prosperó de la manera pensada. No hubo en las distintas reuniones encabezadas por los funcionarios diplomáticos y los miembros de la Junta Militar resultados positivos. El enfrentamiento militar era casi inevitable.

Mientras tanto un comentario realizado a una editorial llamada “The Economist” provocó gran incertidumbre en el gobierno argentino, cuando el presidente Reagan recalcó su intención de no mantenerse neutral ante el conflicto bélico y manifestó que, en caso de que los misiles comenzaran a volar, sin lugar a dudas, daría su apoyo a Gran Bretaña ya sea imponiendo sanciones económicas o brindando respaldo logístico para la flota británica. El gobierno norteamericano había adoptado una posición conciliadora / mediadora, instando a las partes a mantener la paz, propuso una retirada militar argentina y una administración tripartita. Ambas condiciones fueron aceptadas por la Argentina, si se le agregaba un compromiso a plazo fijo y en forma definitiva de reconocimiento de soberanía sobre el suelo de la Islas – cosa que fue inaceptada por Inglaterra.  Ello condujo a que, el 30 de abril, ante la imposibilidad de llegar a un acuerdo, el gobierno norteamericano decidiera terminar con su neutralidad y culpó a la Argentina de ser el país agresor promoviendo sanciones económicas en su contra y el 1° de mayo comenzó el bombardeo británico sobre las Islas.

El gobierno militar había intentado presionar a Estados Unidos utilizando el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) pero Estados unidos, ya había abandonado su posición neutral.

Los países latinoamericanos mantuvieron su respaldo en favor de la Argentina (que se encontraba cada vez mas sola) conjuntamente con los países del tercer Mundo, así las cosas el presidente peruano – como mediador-  presentó una propuesta para el cese inmediato de las hostilidades, pero el hundimiento del  ARA Belgrano por el submarino nuclear conqueror  provocó que las negociaciones iniciadas por el presidente de Perú quedaran en el vacío.

La guerra acababa de desatarse y a pesar de las desmentidas, la derrota argentina era cuestión de días. El triunfo militar británico trajo como consecuencia la caída del gobierno de Galtieri.

Las fuerzas británicas crearon una fortaleza militar en Malvinas, continuando con la Zona de Exclusión para los buques y aviones argentinos porque nuestro país no ha declarado el fin de las hostilidades.

LAS CONSECUENCIAS POLÍTICO-MILITARES DE LA GUERRA DE MALVINAS

La derrota agudizó la crisis del régimen militar e hizo público los conflictos hasta entonces disimulados.

La caída de Puerto Argentino significó también el fin del gobierno de Galtieri, aunque no por su propia voluntad.

Al día siguiente de la redención el presidente dio un discurso ante la sociedad, pero ya no contaba con el apoyo de la fuerza  y luego de varias reuniones los mandos del Ejército acordaron su remoción del comandante. Su reemplazante fue el general Cristino Nicolaides, pero debido a discrepancias entre los miembros de la Junta Militar, se determinó que el ejército se haría cargo del Ejecutivo y  nombró al general Bignone para hacerse cargo del poder.

Con el general Bignone comenzó la última etapa del proceso de Reorganización Nacional y su único objetivo ahora era encarrilar la Nación por medio de la democracia.

El fracaso de la administración de Galtieri provocó que tanto la Armada como la Fuerza aérea se desvincularan del gobierno, desintegrándose de hecho la Junta Militar.

En esta nueva etapa, el objetivo era la institucionalización del país y se configuró una nueva Junta Militar conformada por el brigadier Augusto Hughes, el almirante Rubén Oscar Franco y Cristino Nicolaides; quiénes al mismo tiempo crearon la Comisión de análisis y Evaluación de las Responsabilidades en el Conflicto del Atlántico Sur, a fin de que determinada los aciertos y errores cometidos en la guerra de Malvinas. El informe final fue conocido con el nombre de Informe Rattenback

Los altos mandos dieron a conocer su versión de los hechos por medio de un documento con carácter de “Punto Final”. Dicho documento recibió críticas de todos los sectores políticos e incluso del ámbito internacional, y tuvo como finalidad clausurar todo el debate sobre los desaparecidos.

Todo lo sucedido comenzaba a ser hecho público, de manera casi sensacionalista, por una prensa que había decidido olvidar la censura.

El 23 de septiembre, la junta militar promulgó una ley de amnistía (22.924) que amparaba tanto a delincuentes subversivos como a los militares comprendidos en las violaciones de los derechos humanos. Este fue el último acto, también repudiado por la sociedad, realizado por el Gobierno de facto antes de las elecciones del 30 de octubre de 1983, disolviéndose la Junta el 5 de diciembre.

Los militares debían enfrentarse con la evidencia de su fracaso como administradores de un país y como conductores de una guerra absurda.

A medida que la represión retrocedía y perdía legitimidad el discurso represivo, empezaron a constituirse nuevos protagonistas sociales, la crisis económica, los impuestos elevados, los efectos de la indexación, la elevación de los alquileres fueron factores determinantes que cuestionaban tanto la política económica como el manejo del poder.

PROFUNDO CAMBIO SOCIAL 

 

A lo largo de 1982-83, los sindicatos reclamaron contra la crisis económica y a favor de la democracia.

La democracia,  aparecía como una ilusión, como la tierra prometida, aparecía como la llave para superar desencuentros y frustraciones solucionando cada uno de los problemas concretos.

La afiliación masiva a los partidos políticos, trajo mayor participación y comenzaron a satisfacerse las demandas de la sociedad.

Las transformaciones en el peronismo y en el radicalismo fueron notables.

El peronismo encaró su campaña convocando a la liberación contra la dependencia. Raúl Alfonsín representante de la UCR, en cambio, apeló a la transformación de la sociedad, aseguró que se haría justicia con los responsables.

Así fue como en las elecciones del 30 de octubre de 1983, la sociedad le creyó y el radicalismo, con más de la mitad de los votos, superó al peronismo, que por primera vez perdía una elección nacional.

Pues de esta manera quedó consolidada nuevamente la democracia, dejando atrás los fantasmas que trajo aparejado el gobierno militar.      

 

BIBLIOGRAFÍA

 

– Argentina Contemporánea de Perón a Menem- Maria Laura San Martino de Dromi

– Nociones de Historia de Derecho Político-  Silvia M. y Mario J. López Zurini

– Breve Historia Contemporánea de Argentina- Luís Alberto Romero

– Campora, Perón e Isabel – Horacio Chitarroni Maceyra

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