36 AÑOS DEL GOLPE DE LA DICTADURA MILITAR PROFUNDIZAR SOBRE SU SIGNIFICADO. EL GENOCIDIO DE 300.000 CIUDADANOS ARGENTINOS.


36 AÑOS DEL GOLPE DE LA DICTADURA MILITAR , PROFUNDIZAR SOBRE SU SIGNIFICADO. EL GENOCIDIO DE 300.000 MIL CIUDADANOS ARGENTINOS.

PROFUNDIZAR SOBRE SU SIGNIFICADO
León Rozitchner – Filósofo

El Golpe del ´76 fue algo esperado, rodeado de las
expectativas y deseos de aquellos que anhelaban
“el orden”. Con ese orden llegó la muerte y la impunidad
para quedarse entre nosotros. Recuerdo
que me sorprendió la dureza, la patibularia brutalidad
que mostraba Videla antes del golpe, cuando
asume como Jefe de las Fuerzas Armadas:
una amenaza torva y siniestra se anunciaba en
sus palabras. Pero tras esa dureza bien militar y
católica se traslucía la servilidad al dominio imperial,
al gran capitalismo financiero que les dictaba
su estrategia. Había que aterrorizar a la población
de los países latinoamericanos, transformar la naturaleza
productiva y expropiar privatizando su riqueza
colectiva. El genocidio lo hizo posible hasta
lograr los efectos más siniestros: retroceder, a
su nueva manera, al país de las mieses y el ganado.
Existe un genocidio económico, que ya no es
sólo el genocidio directo y macabro impuesto
desde el asesinato y la tortura. Ahora la tortura y
la muerte se prolongan en el hambre, la falta de
salud, el consumismo para pocos, la carencia para
la mayoría: el objetivo del nuevo poder es la estupidización
colectiva. La pobreza humana se ha extendido
con esta nueva peste negra.
Entonces no podemos solamente rememorar a
las víctimas del Terrorismo de Estado sin saber
por qué fueron aniquiladas. En ese sentido hay
que mirar desde el presente hacia el pasado, no
del pasado hacia el presente. Tenemos que leer
retrospectivamente cuál fue el objetivo de ese genocidio,
puesto que el poder se complace en hacerlo
aparecer de otra manera: como si sólo los
exterminadores directos fueran los culpables.
¿Cuántos niños muertos ha habido después que
los militares dejaron el ejercer el suyo y lo transfirieran
directamente a sus mandantes? ¿Cuántos
viejos murieron prematuramente? ¿Cuánta gente
ha quedado sin trabajo, por lo tanto sin esperanzas
y sin futuro? ¿Quiénes dejaron a un tercio del
país en la indigencia? La postración de nuestro
país es inversamente proporcional a la riqueza nacional
de la que fuimos despojados. Pero también
proporcional a la desvalorización humana de los
hombres sometidos. El pasado debe servir como
índice de lo que hay que enfrentar en el presente.
El 24 de marzo es una fecha para recordar, pero
habría que definir qué es el recuerdo. El trauma
del terror persiste en el presente y determina tanto
el ámbito más íntimo como el más externo y visible
de nuestra vida social. Cambió la imagen del
mundo dentro del mismo mundo, y los hombres
con ella. Lo traumático fue lo que pasó a cada habitante
de la Argentina, pero no hay que quedarse
meramente en la rememoración del hecho. Hay
que mostrar simultáneamente cuáles son las consecuencias
que el trauma produce en la realidad
cuando éste se amplifica y nos afecta a todos. Lo
traumático transforma la capacidad de pensamiento
y de imaginación: empobrece hondamente
a los habitantes. El gusano del terror carcome
las ganas y la fuerza creadora de la vida. Rememorar
es dar desde el presente un nuevo sentido al
pasado y, por lo tanto, inscribirlo en el contexto actual
volviendo a dar una renovada existencia a
nuestros poderes humanos. La gente tiene que tomar
conciencia de que aquello que pasó no es algo
que hay que olvidar para vivir de otra manera sino
que estamos viviendo de otra manera porque
pasó aquello. Y sigue pasando.
Hoy hay una política que reactualiza el pasado sin
ponerlo en juego en el presente. Hay una descripción
del pasado siniestro, pero no siempre una reflexión
sobre sus consecuencia: el nuevo modo
de sumisión social que ha creado en todos los órdenes
de la vida. La utilización superficialmente
política de la memoria que se está dando actualmente
tiene un significado transformador muy limitado.
No penetra hasta conmover las zonas
traumatizadas de nuestras propias vidas. Hay
que profundizar sobre la significación del genocidio
hasta el último extremo y por lo tanto, reitero,
la rememoración es un punto de partida que desde
el presente debe ir hacia el pasado y no desde
el pasado al presente. El punto de partida es lo
que hicieron, con el apoyo acobardado de la mayoría,
de todos nosotros: lo que somos ahora.

DICTADURA MILITAR Y TERRORISTA NUNCA MAS. TENGAMOS MEMORIA!

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